Nocturna 2018: Parte II


Empezamos otro día de festival sufriendo antes de disfrutar. El metraje de He´s out there tiene una duración normal, pero se hace demasiado largo su recorrido por todos los tópicos del género home invasion. La historia de una madre que intenta proteger a sus dos hijas frente a intrusos asesinos la primera noche que duerme en su nuevo hogar esta mejor contada en la siguiente película, Ghostland, dirigida por Pascal Laugier, que destaca por sus giros de guion, el aprovechamiento de los espacios, el manejo del suspense y sus fatalities. Bien merecidos los premios Paul Naschy a la mejor película y al mejor director en el festival.

El adjetivo tarantiniano se suele usar demasiado a la ligera y mientras veía Piercing intenté no acuñarlo. Pero entre la puesta en escena, el montaje, la música setentera y los diálogos mundanos antes o durante secuencias violentas… no se me venía a la cabeza otra cosa. Esta historia de un hombre aparentemente normal que deja a su mujer y su hijo en casa para asesinar a la primera prostituta que se le cruce en su camino se desarrolla de una manera bastante extravagante y el duelo de sus dos protagonistas se puede resumir en una frase: se junta el hambre con las ganas de comer. El problema de Piercing es que es altamente irregular. Cuando te engancha te vuelve a soltar. No sé si a propósito, pero siendo la última película del día no se agradece.

También pudimos ver El tutor, un conjunto de historias de terror psicológico relacionadas con una antigua promoción de alumnos de un colegio de primaria. Después de dirigir un par de cortos, el cómico Diego Arjona, (que dirige y escribe la película) da el salto al largometraje. Sus buenas intenciones no son suficientes para aprobar y se queda en un NM (necesita mejorar). Arjona demuestra en algunas historias de El tutor que sabe sacarle partido a la puesta en escena con pocos elementos y darle un giro de tuerca a los tópicos del cine de género, pero a la hora de conectar las historias para formar un largometraje, el hilo conductor de las historias resta más que sumar.

Deadtectives es un soplo de aire fresco, sobre todo por lo políticamente incorrecta que es. Unos investigadores de un Cuarto Milenio anglosajón, que mienten más que hablan, ante la cancelación de su programa, se ven obligados a investigar una mansión embrujada de verdad. Bien dirigida, con un montaje dinámico y unos personajes entrañables que lograron que nos quedáramos con ganas de más. Si tenéis amigos mexicanos imprescindible para echar unas risas.

Heretiks es un coctel curioso que se desarrolla en un convento de la Inglaterra del siglo XVII retratado como una cárcel de mujeres con una madre superiora que parece sacada del tercer reich. Terror psicológico que acaba explotando en un festival de gore, sangre, monjas poseídas, pulsión desatada y fatalities que lograron los aplausos del público.

El cine asiático es un clásico del festival Nocturna y no podía faltar su presencia de una u otra forma. Si os gusta el anime y sobre todo la cultura asiática Mirai os encantará. En esta película de anime tenemos viajes en el tiempo pero son la excusa perfecta para conocer la cultura del país del sol naciente y sobre todo es un retrato entrañable de la familia actual dentro de la sociedad japonesa.

En los últimos años ya hemos visto otras niñeras que se meten en problemas o son ellas las problemáticas y Night Sitter es una mezcla de las dos situaciones sumándole ocultismo, brujas y un par de sorpresas. Su fotografía es hipnótica, pero tiene un problema con sus personajes: no es que estén muy estereotipados si no que cuesta encariñarse con ellos. Empezando por la (anti)heroína de la historia. Eso si, los fatalities finales de su último acto no os decepcionarán.

Boar es una estupenda película en la tradición de monstruos rurales cuyo mayor aliciente es el gore y los efectos especiales artesanales. También podremos conocer la fauna social de  la Australia profunda. Un sólido drama familiar con jabalí mutante de por medio y un combate final entre gigantes al más puro estilo Toho. Podemos disfrutar de este combate gracias a su protagonista australiano, el gigante Nathan Jones, visto en Mad Max: Fury Road (George Miller, 2015).


 

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