Nocturna 2018: Parte I


Nocturna madrid abre sus puertas un año más (y van 6) consolidándose como el festival de cine fantástico de la capital. En esta edición el gran protagonista será Don Mancini, guionista y director ligado en toda su carrera a su más inportante creación: Chucky, el muñeco diabólico. Mancini ha recogido el premio Maestro del Fantástico en una gala de inauguración que ha supuesto el preestreno en Madrid del reboot de La noche de Halloween. El regreso de Michael Myers y Laurie Strode (inmortal Jamie Lee Curtis), en esta ocasión dirigido por David Gordon Green, ha supuesto al mismo tiempo el regreso al slasher más puro. Con un respeto reverencial a la original de 1978 de John Carpenter, esta nueva entrega olvida todas las secuelas y remakes anteriores para mostrarnos la salida de prisión de Myers 40 años después de su masacre en Handdonfield. Sin riesgos, sin personalidad (totalmente alejada de experimentos como los de Rob Zombie), pero tremendamente efectiva. Podría significar la vuelta del slasher a las salas comerciales.

El primer día también tuvimos ocasión de ver la brasileña The Nightshifter, de Dennison Ramalho, en la que un trabajador nocturno de la morgue municipal habla con los muertos. Stenio, que así se llama el protagonista, descubre en una de sus macabras conversaciones un secreto de su propia vida privada, y las acciones que llevará a cabo en consecuencia le supondrán una violenta maldición hacia toda su familia. Curiosos efectos especiales (la cara de los muertos se muestra “proyectada” digitalmente sobre los cadáveres) e interesante dilema moral, que hace que el espectador mantenga sus reservas sobre los personajes. El problema es un metraje excesivo (algo recurrente este año en el festival) y algo repetitivo. La otra proyección del día fue Discarnate, de Mario Sorrenti. Tremenda pérdida de tiempo sobre un grupo de científicos que busca una ventana al “más allá” inyectándose una droga experimental en una casa abandonada. Al hacerlo atraen al “Descarnado”, un monstruo sin piel que cambia de forma según se va comiendo a la gente. No se salva nada ni nadie, y para prueba está el texto que te resume toda a la trama a los 5 minutos de empezar, porque no saben ni cómo poner en pantalla tal despropósito de trama.

El segundo día comenzó con la alemana Snowflake, que sorprendió por la originalidad de su planteamiento inicial. Los personajes de la película encuentran el guion de la misma, en el que pueden leer todo lo que han hecho, están haciendo y harán. La cosa se diluye en otro exceso de minutaje y la aparición de un superhéroe, un ángel, y toda clase de personajes variopintos que terminan por desdibujar la propuesta. La jornada continuó con la española La invocación de Enver Simaku, de Marco Lledó. Rarísima mezcla entre el falso documental y el cine de terror sobrenatural, el filme disimula sus carencias (tanto presupuestarias como narrativas) con un ambiente malsano realzado por lo exótico y extraño que nos resultan las costumbres de un país tan cercano (relativamente) como Albania. Curiosa, cuanto menos. Una pena que para terminar asistiéramos a una especie de remake de Discarnate, en este caso titulado Why Hide?, donde otro grupo de amigos se enfrentan a un monstruo cambiaformas de una realidad alternativa malrrollera. El tono es distinto, eso sí, queriendo mezclar el terror y la comedia con un resultado nefasto, en el que no funciona ni la suma ni los géneros por separado.

Queda mucho Nocturna, mañana seguimos.


 

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