Fahrenheit 11/9 **;


Política sensacionalista

Michael Moore vuelve a las andadas. Tratando de replicar el gran éxito cosechado por Fahrenheit 9/11 (Palma de Oro en Cannes en 2004), que tomaba su nombre de la fatídica fecha del 11 de septiembre de 2001, el cineasta norteamericano utiliza la fecha de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los EEUU para hacer el juego de números que le permite repetir título. El contenido de su documental, por supuesto, denunciar el comportamiento de Trump (le llega a comparar con Hitler) y tratar de analizar por qué (cojones) ha podido ocurrir algo así en un país supuestamente democrático, civilizado y con un sistema educativo avanzado.

Moore expone varios puntos clave para la victoria electoral de Trump. Una de ellas es la abstención de la izquierda y el rechazo a Hillary Clinton, así como a la cúpula del partido demócrata. El director, muy próximo ideológicamente al rival de Clinton, Bernie Sanders, llegó a hacer campaña por el “voto útil” a Clinton para evitar el desastre que finalmente sucedió. Eso hay que reconocérselo. También el señalar a los medios, que se reían del candidato republicano, le infravaloraban, le dedicaban espacio (porque Trump significaba audiencia) y, básicamente, le hicieron toda la campaña muchísimo más fácil y accesible. El populismo que la burbuja de las grandes ciudades y las redes sociales veían como ridículamente evidente cuajó en la américa profunda (y no tan profunda), desencantada con un sistema bipartidista en el que no diferenciaban a demócratas y republicanos. Al menos Trump era algo diferente.

SIn embrago, y pese a que éstos y otros análisis del documental son bastante acertados, Moore cae en errores característicos de su filmografía. Su ego y su sensacionalismo hacen que el mensaje se vea forzado (incluso ridículo, a veces) y que no se logre separar al personaje de la protesta. Moore se autoproclama líder de la resistencia hasta el punto de que clama un “lo logramos” cuando un grupo de estudiantes, al que acaba de conocer, consigue organizar manifestaciones por todo el país. Bien es cierto que, hacia la parte final, Moore da un pase a un lado y presenta a varias personas que podrían liderar un cambio desde la integración y la solidaridad. Estas personas son candidatos a senadores que se presentan el próximo 6 de noviembre a las elecciones, en un intento (Moora no da puntada sin hilo) de que el documental les preste apoyo promocional. Ojalá funcione. Por algo se empieza.


Fran Chico

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