El escándalo Ted Kennedy ***;


¿La justicia es igual para todos?

El escándalo Ted Kennedy narra los días en los que Ted, el último de los hermanos Kennedy, sufrió un accidente de coche en la isla que lleva el nombre de la película, que mermaría sus posibilidades de acceder a la Casa Blanca. Ted Kennedy (Jason Clarke) es un joven senador que vive bajo la sombra de los que fueron sus hermanos mayores, primero Jack y luego Bobby, recientemente fallecido en un accidente de avioneta, y con la presión de cumplir con las expectativas que suponía su apellido. En plena carrera espacial, en la cual Estados Unidos competía con la antigua Unión Soviética para ser los primeros en llegar a la luna, a pocos días de que se lanzase el Apolo 11, Ted Kennedy organiza una fiesta en una cabaña en la isla de Chappaquiddick para las antiguas secretarias de la campaña presidencial de su hermano Bobby. Durante la fiesta y después de haber bebido una gran cantidad de alcohol, sale a dar una vuelta en coche con una de las secretarias, Mary Jo Kopechne (Kate Mara). Conduciendo a gran velocidad por carreteras sin asfaltar y con los reflejos mermados por el alcohol, el coche se sale de la carretera al cruzar un puente y termina en la bahía, quedando Mary Jo atrapada dentro y Ted Kennedy saliendo ileso del coche.

Lo sorprendente no es tanto el accidente en sí, que, a pesar de que le podría haber traído ciertas consecuencias por haber conducido bebido, estar sin carnet de conducir en vigor en ese momento y lo sospechoso de andar con una secretaria a altas horas de la noche cuando estaba casado, podría haber pasado por una excentricidad más fruto de la vida alocada que lleva cualquier Kennedy. Lo que sorprende realmente es la actitud de Ted tras sufrir el accidente. Se le muestra sentado en el agua con la cabeza entre las rodillas sin hacer ningún esfuerzo aparente por intentar sacar a Mary Jo del coche.

El resto de la película es un Ted Kennedy infantil y patoso que parece incapaz de darse cuenta de la responsabilidad que tiene en la muerte de una mujer joven con toda la vida por delante y que acaba adoptando el papel de victima en el accidente. En un momento dado se queja de que sus dos hermanos eran listos y carismáticos, y que él también lo es, pero lo que demuestra es justo lo contrario: redacta una declaración de los hechos a la policía en la que se contradice varias veces; asiste al funeral de Mary Jo con un collarín días después del accidente a pesar de que le advirtieron que daba una imagen falsa y además le vieron girando la cabeza en múltiples ocasiones durante la misa; filtra a la prensa que está siendo tratado con sedantes por el dolor cuando cualquier médico sabe que es lo ultimo que se prescribe a alguien víctima de un traumatismo craneoencefálico; y muchas otras situaciones que hacen pensar seriamente cómo llegó a ser senador.

Ted Kennedy recibió un trato especial que le brindó la policía, al no ser interrogado directamente después del accidente y aceptar su declaración por escrito. Y contó con un equipo entero de profesionales que dedicaron días enteros a manipular y controlar toda la información de lo ocurrido, hasta el punto de esperar a que Neil Armstrong llegase a la Luna para que saliera la información en la prensa y no tuviese tanta repercusión en comparación con la llegada del hombre a la Luna.

Cuesta creer que en circunstancias normales, si se le hubiera tratado como otro ciudadano más y no como a un Kennedy, no hubiera acabado en la cárcel condenado por homicidio imprudente.


Alba Sabine

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