NO DORMIRÁS *;


Pues he estado a puntito

El director uruguayo Gustavo Hernández irrumpió en el fantástico latinoamericano en 2010 con la original La casa muda, una historia lúgrebe rodada en un único (falso, pero bien disimulado) plano secuencia. Llamó tanto la atención que no tardó en estrenarse su remake americano, La casa silenciosa (Laura Lau y Chris Kentis, 2011), con Elizabeth Olsen de protagonista. Tras continuar su carrera con la menos mediática Dios Local (2014), Hernández asume ahora esta coproducción con España y Argentina liderada por la musa del thriller/terror patrio: Belén Rueda. A simple vista, una apuesta a caballo ganador, pero…

Para empezar, el guion no hay por dónde cogerlo. Un grupo de actores y actrices jóvenes encerrados en un psiquiátrico abandonado (?) para ensayar una obra de origen desconocido y sin final (??) y utilizando el insomnio como método de concentración (???). Además, según los “estudios” de la directora, a las 108 horas sin dormir (exactamente, ni un minuto más o menos), entran en una fase de trance, una especie de posesión, por culpa de fuerzas de no se sabe muy bien dónde (sí se sabe, pero al final, que no os lo voy a decir todo), si de otros universos o del mundo de los muertos (?????). Por otro lado, la mezcla de nacionalidades, generada por la unión de los países que producen la cinta, termina con tal desbarajuste que tenemos a la pobre Natalia de Molina interpretando a una uruguaya con acento de Jaén que da más risa que otra cosa.

Por lo demás, unos poquitos jumpscares por aquí y por allá, pasado tenebroso del psiquiátrico para dar vidilla y mucho desconcierto. ¿No dormirás? Pues yo he estado a puntito.


 

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