LA FORMA DEL AGUA *****

La mejor película de Guillermo Del Toro

Desde que diera la sorpresa en Venecia alzándose con el León de Oro a la mejor película, La forma del agua no ha parado de cosechar alabanzas y buenas críticas. El resultado de todo ello son las 13 nominaciones a los Oscars, en los que parte entre las favoritas.

La fábula de La forma del agua, a medio camino entre el romance gótico y la denuncia social, bebe de referencias como La mujer y el monstruo (Jack Arnold, 1954) y La Bella y la Bestia (Jean Cocteau, 1946) para retorcerlas con un contenido más oscuro y adulto. La puesta en escena, de macabro cuento de hadas de tonos verdosos e iluminación tenebrosa, se une a la mágica banda sonora de Alexandre Desplat para conformar un auténtico canto de amor al cine. Y sobre todo al cine de género.

La tímida limpiadora muda (Sally Hawkins) bien podríamos ser cualquiera de nosotros, aficionados al fantástico, enmaorándonos y tratando de liberar a la criatura incomprendida y maltratada que es el cine que nos gusta. Ya sea seduciéndolo con la música entrecortada de unos viejos vinilos o con la proyección de una película en un cine clásico de butacas rojas semivacío. También podríamos identificarnos con su vecino Giles (Richard Jenkins), cuyas ilustraciones han quedado en desuso por culpa de la fotografía, o con su amiga Zelda (Octavia Spencer) atrapada por el conformismo. Con quien tendríamos más problemas para sentirnos cercanos es con Richard Strickland (Michael Shannon), inexpresivo y cuadriculado puesto de mando que incluso comparte ciertos comportamientos con Torrente (ya sabemos de la amistad de Del Toro y Santiago Segura).

Sin duda, la mejor película de Guillermo Del Toro, y entre las mejores de la década.

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