SAW VIII **;

La sierra nunca deja de girar

Hace tan solo 7 años de Saw VII 3D (Kevin Greuter, 2010), anunciada como El capítulo final de una de las sagas de terror más taquilleras de la historia del cine. Ante el tirón de la productora Blumhouse, con títulos de género “baratos” pero increíblemente rentables, Lionsgate ha decidido rescatar a su particular gallina de los huevos de oro tratando de resucitar, mediante artimañas de guion, a un asesino que lleva 10 años muerto: Jigsaw (Tobin Bell). Y es que cualquier franquicia de éxito debe tener a su icono, cueste lo que cueste. Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, Halloween, El Muñeco Diabólico o La Matanza de Texas han sobrevivido gracias al carisma de sus auténticos protagonistas: los asesinos. La cara (y sobre todo la voz) del veterano actor no podían faltar, así como el títere en la bicicleta y la máscara de cerdo.

Tampoco podían faltar las trampas y los absurdos dilemas morales a los que se enfrentan un grupo de personas de pasado dudoso. Saw VIII no cambia en nada la estructura de las anteriores. Al igual que en el resto de la saga, así como en precursoras entre las que destacaría Cube (Vincenzo Natali, 1997), nos encontramos ante un puñado de desconocidos que se enfrentan a pruebas mortales. No se conocen entre ellos, no saben qué hacen allí, pero tienen algo en común que tendrán que ir averiguando (los que vayan quedando vivos). Las trampas se van sucediendo en un juego (similar al que ocurría en la saga Destino final) de buscar lo más original, lo más sangriento y lo más impactante. La empatía con los personajes es nula, como en todo buen slasher, y tan solo vas esperando a que mueran de la manera más morbosa(mente divertida) posible. Entre medias, una investigación policíaca repleta de tópicos al servicio de confundir al espectador ante la única pregunta: Si Jigsaw lleva 10 años muerto… ¿quién es el asesino? ¿Ha regresado de la tumba? ¿Fue todo otro de sus engaños?

Por supuesto, todo se desvela al final… dejando la puerta abierta a continuar con más entregas. la sierra nunca deja de girar.

Fran Chico

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