ENGANCHADOS A LA MUERTE **

Repitiendo errores

Hacer un remake de una película que no tuvo mucho éxito (ni de público ni de crítica) se puede entender en un caso como el de Línea mortal (Joel Schumacher, 1990), que contaba con una premisa muy interesante pero poco aprovechada: la búsqueda de la prueba definitiva de la existencia de vida después de la muerte, que lleva a los protagonistas a suicidarse para ser inmediatamente revividos y contar su experiencia, sin percatarse de que algo maligno regresa con ellos desde el otro lado. Lo que no se entiende es que, 27 años después, rescaten la historia para repetir uno a uno todos los errores de la original.

Y que esta crítica podría servir tanto para x como para la película que nos ocupa: Enganchados a la muerte. Un reparto de jóvenes promesas (Kiefer Sutherland, Kevin Bacon, William Baldwin y Julia Roberts en la original; Ellen Page, Diego Luna y Nina Dobrev en el remake) disponen de las máquinas más avanzadas y caras del hospital para experimentar sin supervisión, sin que nadie parezca darse cuenta. Lo de matarse entre ellos, sin tener la más mínima garantía de volver a la vida, no supone un problema. La única pega es un “-¿Estás seguro? -Sí.” y arreando que es gerundio.

Niels Arden Oplev, la compañía productora, o quien haya mandado más en el rodaje, se olvidan de profundizar en el atractivo “mas allá” y se centra en una historia de fantasmas en la que las reglas de desdibujan a base de sustos y van perdiendo sentido según avanza el metraje. El desenlace, la guinda del despropósito.

Fran Chico

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