LA BATALLA DE LOS SEXOS ****

El partido que nunca acaba

Jonathan Dayton y Valerie Faris, la pareja conocida por guionizar y dirigir Pequeña Miss Sunshine (2006) y Rubby Sparks (2012), se han ganado a pulso un hueco en la industria del cine aportándole ese toque indie que, después de tanto blockbuster sin sentido, ha servido de respiro para muchos. Ahora, con su nueva película, La batalla de los sexos, se alejan ligeramente de ese camino para centrarse en una de las asignaturas pendientes de la sociedad: el feminismo.

Abordando los años 70 como punto de partida, la pareja estadounidense decide centrarse en un acontecimiento histórico que mantuvo al mundo del tenis en el punto de mira. De esta forma nos cuentan la historia real del partido que jugaron Billie Jean King y Booby Riggs (interpretados por una Emma Stone y un Steve Carrel sorprendentemente renovados) para asentar el discurso feminista por parte de la tenista y, por otro lado, intentar reivindicar la supremacía del hombre del entonces exitoso y veterano Riggs.

La película, haciendo uso de una textura granulada recordando la época, hace tangible esa lucha que lleva años desarrollándose, algo que recalca la longevidad de este asunto tan delicado y que muchos se niegan a ver. Así, ambos directores (representando esta dualidad de sexos) deciden darle cabida al feminismo desde planos abiertos representando a una multitud descerebrada y machista que debe mirar a su alrededor, y planos muy cerrados e íntimos para otro de los temas clave: la homosexualidad encubierta, que no logra captar la atención del espectador hasta ya pasada la mitad del metraje.

Como es criticada la importancia que se le da a la belleza exterior en Pequeña Miss Sunshine, o la inseguridad y bloqueo creativo en Rubby Sparks, Dayton y Faris unen sus fuerzas para reivindicar más temas que sienten contemporáneos y universales. “El hombre es más fuerte”, “el hombre es más competitivo”, simplemente el hombre es “más”. La batalla de los sexos como acontecimiento histórico luchó contra toda esa clase de comentarios (dentro y fuera del tenis), La batalla de los sexos nos recuerda que todas las mujeres del mundo siguen jugando aquel partido de 1973 donde, sin fuerza y dedicación, no se podrá hacer juego, set y partido.

Patricia Marín

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