#SITGES50 DÍA 5: VENGANZA

Takeshi Kitano, S. Craig Zahler y Jung Byung-gil han traído la venganza sangrienta al festival. Kitano cierra la trilogía Outrage con Outrage Coda, un filme al más puro estilo del cineasta japonés: guerras familiares entre yakuzas, traiciones y disparos. Otra ración de japos trajeados gritando muy enfadados y Beat Takeshi repartiendo a diestro y siniestro. Aunque sigue manteniendo retazos de su talento, es triste ver cómo Kitano se ha convertido en una caricatura de sí mismo. El montaje dificulta seguir una trama que se alarga hasta que deja de tener sentido, pero todo sea por seguir viendo cine del maestro.

Por su parte Zahler deja de ser una promesa y se confirma como el directorazo que es con su segunda película, Brawl in cell block 99. Thriller carcelario con alguna de las muertes más brutales (y más aplaudidas) que veremos en el festival. Más de dos horas que se quedan cortas gracias a su tensión progresiva y a la descomunal interpretación de Vince Vaughn, cada vez más comprometido a abrir su repertorio fuera de las comedias. Sin duda una de las películas que debería estar en el palmarés, candidata además a Premio del Público. Udo Kier, que tiene un pequeño papel en la película, ha acudido al festival a recoger un Premio Máquina del Tiempo y en la rueda de prensa ha dejado constancia de su buen humor. Parece mentira, con la mala hostia que tiene siempre en pantalla…

Y hablando de venganza no podía faltar el cine coreano. Nos hemos acostumbrado a que cada año venga cine de calidad por parte del país asiático, y este año ya tenemos uno de ellos. La Villana (Byung-gil) tiene lo mejor y lo peor de los thrillers coreanos: buenas hostias y mucha paja entre medias. La acción combina el POV (aunque de manera menos natural que en la gran referencia de este estilo, Hardcore Henry) con largos planos secuencia. No inventa la rueda, pero la hace girar sin problemas.

La tarde estuvo más tranquila, y el mejor ejemplo de ello es A ghost story (David Lowery), protagonizada por Rooney Mara y el fantasma de Casey Affleck, que vuelve a casa tras fallecer en accidente de tráfico para contemplar impotente cómo la vida sigue adelante sin él. Una maravillosa fábula sobre la pérdida, el tiempo, el dolor… Casi sin diálogos, las imágenes hablan por sí solas. EL problema es que esas imágenes son planos interminables. Es como si hubieran cogido un corto y alargado cada plano 5 veces más de lo normal para conseguir llegar a la duración de largometraje. Si tienes paciencia (o la reproduces a cámara rápida), merece la pena.

Cerramos con Black hollow cage, propuesta minimalista de Sadrac González-Perellón que al principo sorprende por su extrañeza y por su cuidada estética, pero la historia de ciencia ficción “casera” hace aguas por todos lados, y acaba por no tener ningún sentido común. Los intérpretes masculinos dejan alguna escena a lo The Room. Por cierto, peli española con faltas de ortografía en los subtítulos en español…

Y por último My friend Dahmer (Marc Meyers), que relata la vida de nerd de instituto de uno de los mayores asesinos en serie de la historia de EEUU, Jeffrey Dahmer, con aires de comedia dramática indie. El proyecto es interesante, mostrar la infancia “normal” de alguien que podríamos considerar un monstruo. La humanidad antes del horror. Sus traumas, sus inquietudes, sus inseguridades… mientras lidia con los problemas más o menos habituales de un adolescente en el instituto. El caso es que podrían haberla hecho un poco más entretenida, o menos larga, ya que estaban.

Mañana la película 100 del eterno Takashi Miike, Blade of the inmortal, entre otras.

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