#65SSIFF DÍA 7: “THE DISASTER ARTIST” PONE PATAS ARRIBA LA COMPETICIÓN

James Franco, como alter ego de Tommy Wiseau, ha traído la peor-mejor película del siglo XXI al certamen: The Room. The disaster artist, que relata las vicisitudes del rodaje de esta obra maestra de lo que no hay que hacer y cómo no hay que hacerlo, ha despertado una tremenda ovación en el pase con público del Kursaal. Cierto es que está a años luz de Ed Wood, pero la interpretación de Franco valida la campaña al Oscar. Quizá haya gustado más a los que no conocían The Room, por eso del choque y la incredulidad inicial, pero a sus acérrimos fans también les convencerá como homenaje al cine cutre y a las ganas de crear por encima de todo y de todos.

También en SO se ha podido ver La vida y nada más, la obra “en el exilio” de Antonio Gómez Esparza. Al borde de la edad adulta, Andrew ansía encontrar un propósito para su vida como joven afroamericano. Su madre anhela algo en su vida que vaya más allá de la propia maternidad, por lo que Andrew se ve obligado a asumir la creciente presión de la responsabilidad familiar. Su intento de conectar con un padre ausente le conduce a una peligrosa encrucijada. Ha subido el nivel de la competición. Fuera de ésta, aunque también en SO, Movistar+ y el festival han proyectado los dos primeros episodios de La peste, la serie de Alberto Rodríguez sobre la Sevilla de 1587. Sorprende el despliegue de medios (y dinero) de la productora, pero aún es pronto para hacer una valoración global de la temporada. La cosa promete, eso sí.

En Perlas hemos asistido a tres ejemplos de la crueldad más oscura. The Florida Project (Sean Baker) retrata la “otra” Disneylandia en las viviendas de alquiler a las afueras del parque temático de Florida. Un mundo de color, libertad infantil y diversión que esconde una realidad bastante más jodida. Una de las películas del año. En Loveless (Andrey Zvyagintsev), en cambio, no hay medias tintas. Los rusos no sonríen, y lo demuestran en esta búsqueda de un niño desaparecido por parte de sus dos padres que, al borde del divorcio, no parecen interesarse mucho por la vida del pequeño. Un drama devastador rodado con pulso firme. Y para terminar, la explosión de violencia en You were never really here (Lynne Ramsay), donde Joaquin Phoenix protagoniza un thriller hiperviolento que mezcla las constantes del cine coreano con un montaje y una puesta en escena que rompe los cánones del género. Notable e impactante.

Finalizamos la jornada con Fe de etarras de Borja Cobeaga, que a pesar de la polémica que ha suscitado a su alrededor, no deja de ser un sketch alargado de Vaya semanita. Bastante blanca y blanda. Incluso se percibe una cierta autocensura (incluso cobardía) en su parte final para no tocar los temas más sensibles. Lo que no quiere decir que no sea un divertimento entretenido.

Mañana finalizamos con la clausura The wife y las últimas películas de las secciones paralelas.

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