#65SSIFF DÍA 2: DECEPCIONES EN SECCIÓN OFICIAL

Las Perlas han salvado un día flojo en Sección Oficial.

Tras lograr la primera película rodada en euskera que entraba en la Sección Oficial del festival (Loreak, 2014), Jon Garaño y Aitor Arregi han vuelto a colarse este año con Handia, que mezcla la leyenda y los hechos reales del gigante de Altzo. Después de haber luchado en la Primera Guerra Carlista, Martín vuelve a su caserío familiar en Gipuzkoa y allí descubre con sorpresa que su hermano menor, Joaquín, es mucho más alto de lo normal. Convencido de que todo el mundo querrá pagar por ver al hombre más grande sobre la Tierra, ambos hermanos se embarcan en un largo viaje por Europa en el que la ambición, el dinero y la fama cambiarán para siempre el destino de la familia. Aunque parece haber convencido a la gran parte del público, realmente es un filme que no destaca en nada, ni para bien ni para mal. Quiere parecerse por momentos a una especia de El Hombre Elefante vasco, pero no pasa del intento.

Las otras dos grandes decepciones en S.O. han sido La Douleur (Emmanuel Finkiel), la adaptación de la novela de Marguerite Duras que mezcla sus vivencias con su narrativa, y Ni juge, ni soumise (Jean Libon, Yves Hinant). En La Douleur, la joven y brillante escritora participa activamente en la Resistencia junto con su marido, Robert Antelme, en la Francia ocupada por los nazis de 1944. Cuando Robert es deportado por la Gestapo, Marguerite se embarca en una lucha desesperada para conseguir que regrese. Trata la desesperanza, la duda, la incertidumbre, el deterioro ante la eterna espera… Pero abusa de la voz en off y la introspección. Se vuelve tan reflexiva que acaba abrazando el tedio. Únicamente Mélanie Thierry convence. Ni juge, ni soumise sigue los pasos de la nada convencional jueza Anne Gruwez en un tono satírico documental. Gruwez intenta hacer gracia con su supuesta incorrección política pero el experimento se mueve entre el aburrimiento y la vergüenza ajena, totalmente sin rumbo. Un mal entendimiento del poshumor: incomodidad no es dormirse.

Menos mal que en Perlas hemos podido disfrutar de la ganadora del Oso de Oro en Berlín de este año (On body and soul, Ildikó Enyedi) y lo nuevo de Hirokazu Kore-eda, The Third Murder, donde el japonés abandona aparentemente sus inquitudes familiares para entrar de lleno en un thriller judicial técnico que plantea por el camino distintas cuestiones morales al espectador. Un encaje de bolillos sorprendente que engancha de principio a fin. On body and soul, en cambio, es una oda al romance incómodo, a la timidez y a la inseguridad, con un humor bastante peculiar. Puede pecar de ritmo irregular, pero contiene escenas y conceptos memorables.

Mañana asistiremos a la entrega del Premio Donostia a Agnès Varda con la proyeción de su Visages, Villages.

 

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