REVIEW: “BLOOD DRIVE” EPISODIO PILOTO

Coches vampiro y corporaciones malvadas

El pasado 14 de Junio el canal Syfy estrenó en USA la que promete ser la serie más loca y sangrienta de la temporada. Adaptando la filosofía “grindhouse” del exploitation setentero en la que la sangre y el sexo y la acción eran el principal reclamo para hacer taquilla, Blood Drive mezcla estos elementos en una trama con mucho de La carrera de la muerte del año 2000 y un poquito de Mad Max y Robocop.

El primer episodio, titulado The fu***ing cop (El pu*o poli), nos presenta un futuro postapocalíptico (en 1999) donde la gasolina ha disparado su precio y la empresa Heart domina prácticamente todo, incluyendo a la violenta policía. Arthur (Alan Richson), un poli que todavía mantiene los valores que le hicieron entrar en el cuerpo, descubre casi por accidente una carrera ilegal organizada a nivel nacional por un grupo de psicópatas. La carrera, que se transmite por televisión privada, va eliminando etapa por etapa a los últimos hasta que solo quede un ganador que se llevará 10 millones de dólares. La principal particularidad, eso sí, es que los coches no funcionan con gasolina, sino con sangre humana. Arthur es atrapado por la organización de criminales y obligado a participar en la carrera junto a Grace (Christina Ochoa, actriz española emparentada con el Nobel Severo Ochoa), una atractiva conductora.

La cosa apunta alto: coches vampiro, policías violentos, corporaciones malvadas, seres que no sangran, grand guignol, sexo gratuito, rock y metal contínuo… Es una serie hecha para divertir y nada más. Y lo consigue. No es que no tenga decisiones absurdas o giros de guion imposibles, es que los tiene porque QUIERES que los tenga. Cuanto más loca y ridícula sea la idea, mejor. Cuanto más chorra sea el diálogo, más divertido. Cuanto más brutas sean las muertes, más disfrutamos. Y si el primer episodio es un aperitivo, los platos principales pueden ser apoteósicos.

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